El cine

22 septiembre, 2010 § 10 comentarios

¡Hola amigos! Perdonad si no os contesto con la frecuencia que me gustaría. Mañana hará ya un mes (¡) que estoy en Mumbai y cada vez tengo más y más cosas que hacer que me impiden sentarme tranquilamente a escribir al ordenador. Hoy tengo fiesta porque es el día grande de Chaturthi, y en todas las playas de la ciudad durante todo el día se podrá ver a grupos de devotos sumergiendo ritualmente en el agua las estatuas de Ganesh. El tráfico estará totalmente imposible, así que seguramente nos tocará quedarnos en Kalina, donde, aunque no podamos ver las inmersiones, también se liará parda (o, mejor dicho, rosa fosforito, que es el color de los polvos que llevan toda la semana tirando desde las camionetas que pasan con el dios elefante dentro). Si podemos, iremos a pie a Juhu, la playa más cercana a Santacruz, pero es posible que ni siquiera andando podamos circular. En el siguiente post os contaré cómo ha ido. ¡Qué ganas!

Pero hoy quería contaros otra experiencia más mundana pero no menos interesante que tuve ayer: fui por primera vez al cine aquí en Mumbai. Aprovechando que no había que madrugar, fuimos a la sesión nocturna, que es a las 22:30. Fuimos al cine de Sion, un barrio que todavía no conocía, un poco más allá de Bandra (el barrio del mercado del que os hablé en el último post). Reservamos unas buenas butacas por teléfono (el precio es distinto según donde te quieras sentar, como en el teatro), pero la reserva caduca si no recoges las entradas antes de 45 minutos, y al llegar a Bandra West nuestro rik cogió el mayor atasco que he visto desde que estoy aquí. Estuvimos clavados en la misma carretera durante más de 1 hora, rodeados de camiones (tengo que hacer fotos a los camiones, son una pasada), buses llenos hasta los topes, coches y más coches, y riks y más riks, y, por supuesto del consiguiente humo espeso que aquí siempre te acompaña. En fin, que llegamos al cine muy justos de tiempo y sin entradas, pero por suerte poca gente va al cine en plena víspera de Chaturthi, así que no tuvimos ningún problema. Os estaréis preguntando qué película fuimos a ver: si un exótico blockbuster de Bollywood, o una trepidante peli de gángsters indios, o quizá la última historia de amor imposible a las orillas del Ganges. Casi. Fuimos a ver Resident Evil 3 en 3-D.

El cine estaba prácticamente vacío, así que nos acomodamos en unas buenas butacas centrales. Nunca mejor dicho lo de acomodarse, porque con un ligero movimiento de pelvis podías reclinar la butaca, mullidita y suave, nueva, con olor como a jazmín, hasta una posición casi horizontal. ¡Qué bueno después de un duro día de trabajo! Hmmmm, parece que tenemos un poco de hambre. ¡No hay problema! Una cohorte de dispuestos camareros te ofrecen el menú del día: hoy, pizzas y refresco. Mientras terminaban los anuncios (que eran fotos fijas, la mayoría de negocios cercanos al cine, con eslóganes tipo “Rajesh, su zapatero de confianza” o “Talleres Shantanu. Si no se lo arreglamos nosotros, es que no tiene arreglo”), nos trajeron las pizzas y las cocacolas. No fue fácil cortar las pizzas en cachos en la oscuridad (unas cuantas manchas de salsa de tomate en mi kurta lo atestiguan), pero estaban bastante buenas, y picantes, por supuesto.

Shhhh, shhhh, que va a empzar la película. De repente, las 5 ó 6 personas que había en la sala se pusieron de pie a la vez, y se llevaron la mano derecha al pecho. ¿Qué pasa? ¿Les está dando una ataque al corazón a todos al mismo tiempo? Enseguida me explicaron que antes de que empiecen las pelis, en los cines de Mumbai es costumbre  levantarse y cantar el himno nacional, Jana Gana Mana, al tiempo que unos estupendos cantores vestidos de blanco sobre fondo multicolor recuerdan la letra en un vídeo:

El vídeo no era este, pero os hacéis una idea de la situación, ¿no? A mí me pareció superdivertido. No pude participar porque no me sabía la canción, pero nadie podrá decir que no viví el momento con fervor como la que más. Nada más terminar el himno empezó la peli. Unos cuantos efectos especiales por aquí, unos cuantos zombis asesinos por allá (Javi, Tat: ¿habéis ido al fin de semana zombi al Caracol? ¡Estoy deseando noticias al respecto!), unas cuantas manos de hostias… Lo del 3-D me pareció una pijadica. Curiosa para una vez, pero no como para pagar casi el doble (la entrada, por cierto, costó 150 rupias, con gafas de 3-D incluídas; algo menos de 3 euros. ¡Ah, los tiempos en que en Zaragoza costaba eso ir al cine!) ¡Lo mejor de la peli fue oir a Mila Jovovich hablar en hindi! Los de la fila de delante pensaban que estábamos una peli distinta a ellos, porque no parábamos de reir: yo porque me hacía mucha gracia oir a estos superherroes americanos (y había un actor español, apostaría a que sí) hablar como en la pelis de Bollywood; y mis amigos, porque les hacía mucha gracia oirme reir a mí.

A mitad de la película, de repente, en medio de una escena de acción, se cortó la proyección y se encendieron las luces. ¡Aivá, se ha estropeado el rollo!, pensé. Otra sorpresa: a mitad de las pelis hay un descanso de 15 minutos para que quien lo necesite pueda ir al baño, o a jamarse otra pizza, o a estirar las piernas. ¡Qué considerados! ¿Alguien sabe si en España antes también se hacía así? Me quiere sonar…

En fin, que para mí fue toda una experiencia nueva y apasionante ir al cine. Como todo por aquí. Lo más cotidiano es extraordinario para mí. O viceversa, no sé: vivir cosas extraordinarias se ha convertido en algo cotidiano. ¡Ojalá compartáis este alegrón que me acompaña por estas tierras, dondequiera que estéis! ¡Mil besos!

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§ 10 respuestas a El cine

  • Elirion dice:

    Joder cada vez ke leo tus relatos me gustan mas!! si ir al cine es asi como sera ir a ver un musical?? debe ser la ostia!! sigue asi de integrada y disfrutando como lo haces, muchos besicos desde Pizzonia City (a ver si algun dia te puedo escribir desde Pizzonia Beach)

    • indegueto dice:

      ¡Amorcicos que al final ayer no pudimos hablar! Voy hasta arriba de cosicas que hacer, y cuando me siento al ordenador casi siempre es por trabajo. A ver si esta noche nos encontramos. ¡Mua!

      • Elirion dice:

        No te preocupes Pilirion!! ya hablaremos con mas trankilidad, si son por cosas de trabajo significa ke va la cosa bien… un besico y cuidate

  • Yo ayer vi ‘Slumdog millonaire’ y me acordé intensamente de ti. Eso fue lo mejor de la película (bueno eso y el prota), que me parecó entretenida pero regulera.

    En resident evil 4 (ejem) sale Sergio Peris-Mencheta, uno de esos que empezó su carrera en Al salir de clase, tía.

    Un besazo, que parece que te estoy acosando por todos los frentes virtuales.

    • indegueto dice:

      Sí, a mí me pareció lo mismo. Supongo que si la viera ahora, me haría mucha gracia reconocer algunos lugares y tal. Aquí están contentos por un lado porque le ha dado un re-empujón (me acabo de inventar esta palabra, ¿no?) a la popularidad de Mumbai, pero por el otro son muy miraos y no les gusta que se saquen las miserias de India. Eso sí, el happy ending con baile les encanta.

  • Vaya espectáculo! (nunca mejor dicho)
    Y por cierto, yo si que me acuerdo de cuando en España (al menos en Zaragoza) había intermedio en el cine. Éramos muy pequeñicas. Después lo quitaron. Besotes

  • Mövenpick dice:

    Años 50, cine Victoria, un pueblo de Teruel, el mío.
    Si todo iva bien, a mitad de la película aparecía en la pantalla una diapositiva que decía: “DESCANSO” con un dibujo de un señor fumando, a continuación otra que decía: “EL AMBIGÚ ESTÁ ABIERTO”. Algo que se acerca a lo que ahora hacen en los cines de Mumbai, no…?.
    He dicho “si todo iva bien” porque alguna vez la proyección se interrumpía, si se alargaba el corte se cantaba a coro: “Al auto Juslibol se le ha pinchao la rueda, vaya un tostón”.

  • demediada dice:

    Yo también voy a contar una de la abuela Cebolleta. Cuando era pequeña (y cuando empezaba a dejar de serlo)la mayoría de los cines de Zaragoza, sobre todo los del centro, ya no hacían intermedio porque contaban con dos proyectores: podían empalmar el primer rollo de película con el segundo casi sin que se notara, y así poner toda la película seguida. Esto les permitía hacer más sesiones y así empezó la época de las sesiones de 5-7-9-11, ya extinguida también. Sin embargo, durante años se mantuvo el intermedio en un reducto insospechado: el Colegio de Médicos, entonces al principio de Ruiseñores, al lado del parque Pignatelli (no sé ahora). Los domingos ponían películas infantiles y allí pasábamos las tardes de invierno los críos del barrio. Hacían intermedio porque sólo tenían un proyector y cuando se acababa el primer rollo había que retirarlo y montar el segundo… y de paso nos vendían un montón de chucherías y cocacolas. Puede que tu hermano se acuerde.
    No creo que el cine en tres dimensiones venga en rollos. Será que a los indios les gusta que haya intermedio, y yo lo comparto.
    Es un gusto leerte.
    Un abrazo.

  • demediada dice:

    Por cierto, a Andreu (17 meses) le ha encantado el Jana Gana Mana.

  • El hermano dice:

    Hola, Demediada, un cacho abrazo desde este puente Zaragoza-Bombay-Valencia.

    Nunca fui al cine del Colegio de Médicos, aunque sí bastantes veces a las matinales del Cine Torrero (de reestreno) y alguna que otra vez al del pasaje de San José, no recuerdo su antiguo nombre (antes de ser “reestructurado” en Sala “S”, posteriormente “X”).

    También recuerdo otro cine de reestreno en el barrio de Las Fuentes, muy cerca de donde vivía mi yaya Joaquina. Me acuerdo que allá vi una peli de Bruce Lee que me impresionó: El bueno de Bruce conseguía cortar perfectas rebanadas de pan de molde con la única ayuda de sus afilados golpes de karate. A ese visionado siguieron meses, quizá años, de imaginarme a mí mismo con tales habilidades.

    Recuerdo el cine en la infancia como una ceremonia o un sacramento, que te transformaba en cada sesión, te purificaba y elevaba a lo máximo de ti mismo. Ser Bruce Lee y cortar el pan de molde a golpe de Kung Fu. Ahora en el Lidl compro pan Bimbo precortado que me evita la molestia de soñar despierto.

    Un beso,

    Alber

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